Solo 16% de RD no tiene acceso a una dieta saludable; pero el COVID-19 puede cambiar la cifra

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El Sistema de las Naciones Unidas en República Dominicana advirtió sobre la necesidad de incorporar políticas que incrementen el acceso de la población a dietas más saludables, las cuales pueden ser hasta cinco veces más costosas que aquellas que solo satisfacen las necesidades energéticas.

Para incrementar la accesibilidad de las dietas saludables, el costo de los alimentos nutritivos debe reducirse, de acuerdo al informe el Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2020, elaborado de manera conjunta por seis agencias de Naciones Unidas: FAO, FIDA, OPS/OMS, PMA y UNICEF.

Según una nota de prensa, el informe anual indica que los factores que determinan el costo de las dietas saludables se observan a lo largo de toda la cadena de suministro de alimentos, en la producción, la distribución, también en las políticas que se implementan de gasto público y de inversión.

La nota indica que este año, el informe se centra especialmente en la transformación de los sistemas alimentarios para lograr dietas saludables y asequibles y analiza el coste y la asequibilidad de estas dietas en el mundo.

Aporta además un nuevo análisis de los costos “ocultos” para la salud y el cambio climático asociados a nuestras actuales pautas de consumo alimentario, así como el ahorro que supondría cambiar a dietas saludables que incluyan consideraciones de sostenibilidad.

El estudio asegura que las dietas saludables son inasequibles para numerosas personas, especialmente la población pobre, en todas las regiones del mundo.

En la República Dominicana, un 16.0% de la población no puede permitirse el acceso a una dieta saludable con los ingresos que reciben, debido al costo de la misma que ronda los 4.06 dólares por persona.

El informe también ofrece recomendaciones de políticas para transformar los sistemas alimentarios actuales hacia modelos que contribuyan a dietas sanas y asequibles para toda la población. Esto es crucial en los esfuerzos encaminados a lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible por un Hambre Cero (ODS-2).

La ONU considera que, para abordar estos factores, serán necesarias grandes transformaciones en los sistemas alimentarios, tales como el reequilibrio de las políticas e incentivos agrícolas en toda la cadena de suministro de alimentos y políticas de protección social para que los países incrementen el poder adquisitivo de las poblaciones más vulnerables y puedan acceder a dietas más saludables.

“Mediante este estudio estamos ofreciendo un análisis que contribuya a definir acciones y políticas públicas integrales, que permitan acelerar el cumplimiento de la Agenda 2030 y a la vez avanzar hacia una recuperación socioeconómica inclusiva, resiliente y sostenible ante el COVID19” señaló el epresentante de la ONU en el país, Mauricio Ramírez Villegas.

Esto va de la mano con políticas de generación de empleo sobre todo para jóvenes y mujeres del campo. En este sentido, incorporar innovaciones y nuevas tecnologías digitales para aumentar la producción y el acceso al mercado de los agricultores es fundamental.

“Miles de agricultores familiares verán afectadas, fuertemente, sus estrategias de ingresos y sus medios de vida y de producción, por lo cual debemos trabajar para una pronta recuperación económica de los efectos de COVID19 en la seguridad alimentaria y la nutrición”, aseguró el representante de la FAO en el país, Rodrigo Castañeda.

Castañeda señaló que la nueva agenda de agricultura debe promover las alianzas público – privadas que permitan aumentar la participación de la agricultura familiar en aquellos rubros y productos en los que pueden tener ventajas comparativas, como banano, vegetales, lácteos, frutas, plátanos, arroz, entre otros.

El Representante del organismo valoró el aporte de los programas de alimentación escolar a la seguridad alimentaria de la población escolar que se desarrolla en el país con asistencia técnica de la FAO y del PMA y que espera sea continuado por las nuevas autoridades.

De igual forma, el representante del Programa Mundial de Alimentos en el país, Romain Sirois, que “el estudio también alerta sobre el aumento de uno de los componentes de la malnutrición, la obesidad, que constituye un serio problema de salud, ya que incrementa el riesgo de enfermedades no transmisibles, tanto en niños como en adultos.”

Se registra disminución en RD
El informe destacó que cerca de 690 millones de personas padecen hambre, es decir, el 8,9% de la población mundial (un aumento de unos 10 millones de personas en un año y de unos 60 millones en cinco años). A esta cifra habría que sumarle entre 82 y 132 millones de personas que podrían caer en subalimentación para finales del 2020 debido a los efectos de la pandemia de COVID19.

De continuar las tendencias recientes, el número de personas afectadas por el hambre superaría los 840 millones en el mundo para el 2030, lo que pone en duda el objetivo de alcanzar el Hambre Cero para esa fecha.

En República Dominicana, el indicador de subalimentación ha registrado un descenso al bajar de 19.3% de la población en el 2004, a un 5.5% para el 2019, lo que equivale a 600 mil dominicanos subalimentados. Sin embargo, los efectos de la actual pandemia tendrán efectos negativos en estas cifras aumentando los niveles de inseguridad alimentaria.

Otras formas de malnutrición en RD

El informe de la ONU revela que en el país persisten indicadores negativos con respecto a la nutrición infantil, ya que el porcentaje de niños menores de 5 años con desnutrición aguda se sitúa en un 2.3% para el 2019, mientras que la prevalencia en el retraso del crecimiento registra un 10.1%.

Asimismo, el porcentaje de niños con bajo peso al momento del nacimiento presenta un 11.3% en el 2019, lo que constituye un ligero descenso con respecto al 2012 que registraba un 11.4%.

Las cifras de lactancia materna exclusiva en niños de 0 a 5 años, continúan siendo alarmantes, ya que de un 8.0% que el país registraba en el 2012, los números descendieron a un 4.6% para el año 2019.

Asimismo, el porcentaje de anemia en mujeres en edad reproductiva sigue con tendencia al alza, ya que en 2012 la proporción se encontraba en un 29.5% y para el 2016 aumentó a 29.7%.

La obesidad sigue siendo un reto tanto para la población infantil que en el 2012 registró un 8.3%, como para la población adulta que en el 2016 presentaban un porcentaje de 27.6%, lo que equivale a 1.9 millones de personas.

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