¿Estás padeciendo el síndrome del impostor?

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¿Te has preguntado por qué sientes que no mereces los halagos que otros te atribuyen por tu esfuerzo y capacidad, el éxito, el resultado que has obtenido, o por el puesto que has obtenido? Esto viene junto a muchas otras actitudes que no solo pueden provocar tu parálisis en nuevos y exitosos proyectos, sino que también te atormenta pensar que todos los días “alguien” puede descubrir tus fuentes de conocimiento.
“¿Dónde saqué esta información?” “No soy tan bueno/a” “Tengo miedo de que piensen que soy un plagiador/a” “Aún no está listo”, y muchos otros pensamientos que arrojan una inseguridad crónica, son los que te pueden estar arropando en estos momentos. Pero tranquilo/a, este trastorno es más habitual de lo que parece, y siete de cada 10 personas lo han sufrido alguna vez en su vida, según la doctora Valerie Young.
1. Tienes la sensación de no ser suficiente. 2. Crees que puedes llegar a ser un impostor. 3. No aceptas halagos de tus logros. 4. Te sientes menos que otros, que para ti son “mejores”. 5. Si llegas a obtener un gran éxito, no te crees merecedor de tenerlo. 6. Dudas de tus habilidades. 7. Tienes miedo de que los demás descubran que no eres tan inteligente como creen.

Esto te puede estar paralizando con un súper proyecto debajo del brazo. Lo que se recomienda es:
-Identifica los pensamientos de impostor. Debes estar consciente de que padeces de este síndrome y empezar a reemplazar esos pensamientos.
-Deja de pensar en que debe salir perfecto. Ocúpate de hacer un trabajo excelente, utilizando todas las habilidades que posees, pero no esperes a que esté perfecto para lanzarte. Puede que te estés perdiendo el mejor momento por no creer en ti.
-Empieza a creer en tus habilidades y fortalezas (escríbelas). Lo mejor que puedes hacer para iniciar es escribir todas las habilidades que posees, las que logras ver tú y luego las que los demás te han expresado. Es hora de creer en que tienes habilidades que le suman a los demás.
-Con todo y miedo, haz lo que tengas que hacer. Al comenzar algo, es normal sentir un miedo producto de la sensibilidad del pensar ajeno, pero no por eso hay que paralizarse. Siente que es ahora o nunca.
-Escribe lo que has logrado y cómo lo has conseguido, esto te dará sentido de merecimiento. Cada paso, cada pequeño logro debes escribirlo y al lado escribir lo que te costó obtenerlo. De ahora en adelante debes comenzar a festejarte cada pequeño logro.
Y recuerda: “el problema con el mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas”, dijo Bertrand Russell.

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