Dolor: cuando la enfermera se lleva el coronavirus a su casa

Publicaste.com:
Es enfermera y las condiciones inadecuadas en las que trabaja en uno de los principales hospitales del Gran Santo Domingo provocaron que se contagiara de COVID-19 . Luego llevó el coronavirus a su esposo y a su hija. También otras cuatro compañeras de trabajo se infectaron del virus que, a la fecha, ha matado a 1,259 personas de los 77,709 afectados en el país, según los reportes de Salud Pública.

Mónica (nombre ficticio) prefiere preservar su identidad para evitar posibles represalias en su trabajo. Cuenta cómo en una ocasión asistió, junto a sus compañeras de labores, a un paciente que requería que se le hiciera todo y, luego de varios días en el centro de salud, supieron que era positivo a COVID-19.

A su área de trabajo no llegan los kits de protección como a otras especializadas en COVID-19 y aunque disponen de batas, guantes y mascarillas desechables, no tienen las suficientes para usar una con cada paciente. Lo que es peor, muchas veces se quedan sin agua corriente para lavarse las manos.

“No siempre tenemos agua. Nuestra área siempre tiene un problema y en 24 horas que hacemos de servicio tenemos hasta que romper las soluciones salinas para lavarnos las manos. Lo hemos reportado y no resuelven, y eso es una de las partes en que uno se puede contagiar”, cuenta. También menciona que todas comparten el cuarto de descanso donde, por las agotadoras jornadas, suelen reunirse más de una a la vez y hacer cambio de ropa.
Apenas esta semana, la presidente de la Asociación Nacional de Enfermería (Asonaen), Francisca Peguero, aseguró que unas 600 enfermeras están contagiadas de coronavirus, mientras otras 800 están en aislamiento en espera de que se les realicen pruebas confirmatorias del virus. También pidió prioridad para la realización de las pruebas al personal de salud.

Mientras el Ministerio de Salud Pública reporta en su boletín epidemiológico de este viernes, un total de 260 trabajadores de la salud positivos a COVID-19, de los cuales el 64.61% (168) corresponden al sexo femenino.

Mónica afirma que solo en el hospital donde labora hay unas 15 enfermeras de licencia médica. A ella los síntomas, tales como picor en la garganta, fiebre y dolor de cabeza, le iniciaron a mediados de julio. Dos días después fue a un centro de salud donde le realizaron tomografía y radiografía, pero no le detectaron indicios de la enfermedad en las imágenes.

Para ese día también empezaron los síntomas a su esposo y a una de sus hijos. Gestionaron hacerse la prueba PCR para confirmar o descartar el COVID-19, pero no fue hasta el día 23, desde el 16 que llamaron, cuando en un laboratorio privado le extrajeron la muestra.

El día 25 le dieron los resultados y los tres con sintomatología estaban positivos. Pero para entonces, Mónica, su esposo y su hija ya estaban superando la enfermedad gracias a que decidieron comprar y aplicarse los mismos medicamentos que le recetó un médico a un amigo de la familia que superó el coronavirus.

El esposo cuenta que tuvo una experiencia “horrible” en la que llegó hasta temer por su vida: “ Duré 13 días con fiebre a diario, dolor del cuerpo, dolores de cabeza, la boca amarga, pérdida del apetito, debilidad notoria y dos días con diarrea ”.

Mónica siente el dolor de llevar el coronavirus a su hogar. A su desolación se suma que hace dos días tuvo que enterrar a su madre que falleció de un paro respiratorio y a la que cuidaba por la afección de salud que padecía sin saber que ya ella estaba positiva a COVID-19.

Más Noticias